Análisis :: Invierno verde o invierno blanco

Análisis :: Invierno verde o invierno blanco

Por     el 29/10/15 a las 12:36 pm.

Dicen los noruegos que aquí no existen las cuatro estaciones, sino más bien un invierno blanco y uno verde. No les falta razón. En el norte de Noruega en cierto modo se pasa del invierno al otoño y del otoño al invierno. Primavera y verano son casi imperceptibles por mucho que el hombre del tiempo nos dibuje un sol en la pantalla; el tipo miente y lo sabe. El tema es que mientras ustedes están comenzando a desempolvar las remeras de manga corta, poniendo a enfriar las cervezas y llenando de sonrisas sus perfiles de Instagram, yo sin embargo estoy desempolvando las ruedas de clavos, los calcetines de lana y el frontal de luz. Nada de sonrisas en mis selfies a partir de ahora. Desde principios de noviembre hasta finales de enero, en esta zona de las Islas Lofoten, llega lo que los noruegos llaman el mørketid, o lo que es lo mismo, el tiempo de la oscuridad. Si, 24 horas de oscuridad total que son todo un desastre para los que vivimos de esto de dar pedales. Ni rastro de sol, hielo como para llenar Santiago de gin tonics, metros de nieve y el termómetro siempre por debajo de 0 grados. Momentos en los que al lado de la chimenea con una copa de vino en la mano, te da por pensar si inviertes tu salario en un psicólogo, te vas a Chile a darle al mountain bike de verdad, o si nos dejamos llevar por lo bueno del alcohol y caemos en un estado de embriaguez continuo para olvidar lo que nos espera hasta finales de abril…

Fotos: Alberto Álvarez / Mondraker Bicycles

Cada día que no pedaleo, se convierte en una especie de síndrome de abstinencia que me deja como un yonki del mountain bike; tembloroso, nervioso, sin apetito y mirando por la ventana mientras cae la nieve a la misma velocidad que mis ánimos. Si los noruegos lo llaman el tiempo de la oscuridad, a mi me gusta llamarlo ‘Quien me mandó a mi venir a Noruega con lo bien que se vivía en España…’

Tengo que reconocer por otro lado, que el estado del bienestar en el que se encuentran los noruegos es todo un aliciente para vivir en Escandinavia. Si, aquí hay trabajo, los horarios son una maravilla, el jefe te respeta y cuando el sol brilla en verano, hacer mountain bike es como comprarte Whistler y cerrar el acceso para ti y tus amigos. El verano es todo risas, cervezas y salidas en bici a las 12 de la noche por eso de las 24 horas de luz. Todo lo que ustedes harán a partir de ahora, yo lo estoy apurando mientras mi cuerpo y mi mente se preparan para hibernar como si fuera un oso siberiano.

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Pero el mountain bike es muy agradecido con los adictos como nosotros y para eso inventaron las benditas ruedas de clavos o las tan de moda fatbikes. Esas tremendas bicis con neumáticos anchos como los de un Camaro, que son toda una revolución para que nuestras curas de adicción se hagan al aire libre y no en una clínica de desintoxicación de Los Ángeles. ¿Alcohol?, ¿drogas?, ¿tabaco?, no, mountain bike doctor. Primera puerta a la derecha. Entre de manual y sin marcarme el suelo con la Super Tacky por favor…

Las fatbikes son el antídoto perfecto para climas adversos. Si, se que también ahora están muy de moda. No se ustedes por allí, pero yo he llegado a ver fatbikes pedaleando por el carril bici del centro de Barcelona, del mismo modo que el centro de las ciudades se a visto colapsado por enormes 4×4 conducidos por señoras acompañadas de sus perros chihuahua en el asiento del copiloto… Modas aparte, el auge de las medidas plus y fatbikes, ha hecho que la diversidad de modelos crezca hasta un punto que nos permite elegir entre una gama casi inacabable. Si a día de hoy no das con tu bici ideal es porque no has buscado lo suficiente.

Y en esas estoy ahora. Pensando si llenar mi invierno de días de pedaleo con el riesgo de que se me congelen las pelotas (literalmente) o llenarme de músculos y batidos de proteína mientras observo los progresos de mis bíceps y tríceps en el espejo del gimnasio… De un modo u otro, mi bici ya tiene las ruedas de clavos, el termómetro ya se ha ajustado a los cero grados y mi nivel de nerviosismo comienza a hacerse preocupante. Los primeros días de invierno aún son más o menos benévolos. Veremos que pasa dentro de un par de meses cuando mi amiga la máquina quita nieves se ponga a echar humo cada día. Si alguno tiene una habitación libre para verano con espacio para una enduro, que me llame por favor..:) Que lo disfruten amigos!

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